La crisis como posible buena noticia

XIII Encuentro de Seminaristas y formandos religiosos

Del 24 al 31 de agosto en Guanare -Venezuela

El problema de la transferencia

En el ámbito del acompañamiento espiritual

La formación de los formadores, grande reto de la formación

Entrevista completa de Mons. Carlos Patron Wong, Secretario para los seminarios

El Cibersexo

Una tentadora y encantadora triste realidad!!!

30 de octubre de 2014

Necesidad de la dirección espiritual personalizada en el seminario

Por Miguel Navarro Sorní

    
  Pues bien, en contra de todo esto debemos afirmar que el acompañamiento o dirección espiritual personalizada de un seminarista no es en modo alguno un lujo, ni un capricho, sino un elemento esencial en su itinerario de crecimiento en la fe, de discernimiento de su vocación y de formación en los compromisos de la misma.

      Ante todo, es una tarea complementaria y co-esencial, junto con el acompañamiento y la formación comunitarias (espiritual, teológica y humana) que se dan en el seminario, pero teniendo en cuenta que no la sustituyen en absoluto. Sería equivocado pensar que el itinerario espiritual comunitario de un grupo de seminaristas (es decir: los actos de piedad corporativos que realizan, los retiros y ejercicios que tienen, las homilías y charlas que escuchan, etc.) o la formación teológica que reciben puedan suplir el acompañamiento de cada seminarista por un director espiritual. Los documentos magisteriales insisten en que otras formas comunitarias de formación espiritual no deben sustituir nunca a la dirección espiritual personalizada, destacando sobre todo el papel que ésta tiene en la asunción o asimilación personal de la formación espiritual comunitaria por parte del seminarista, así como en la armónica integración de todos los elementos y contenidos formativos que en el seminario recibe, de cara a su vivencia en el sacerdocio.

      Precisamente los motivos de la crisis de la dirección espiritual que hemos indicado hacen que ésta sea hoy más urgente, no como un añadido o complemento superficial para algunas “almas” aventajadas, sino como un elemento exigido por la misma pedagogía de la vocación para su maduración y la llegada a su fin propio, como pone de relieve PDV 42, al comenzar el capítulo 5º, dedicado a la “formación de los candidatos al sacerdocio”, cuando trae a colación el texto clásico de Mc 3,13-15, donde se dice que Jesús “subió al monte y llamó a los que él quiso, y vinieron con él. Instituyó (eligió) doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar”. Un “estar con” Cristo que Juan Pablo II interpretaba o traducía hermosa y sugestivamente como “el acompañamiento vocacional” de los apóstoles por parte de Jesús.

      Un “estar con Cristo” que no es innato, que no brota espontáneamente, al contrario, cuesta ya que se ve constantemente entorpecido por la fuerza del pecado que está en nosotros; por eso el Señor exhorta machaconamente en el capítulo 15 del evangelio de san Juan a permanecer en él, en su amor, pues sabe lo difícil que es. Una permanencia que hoy en día resulta más difícil que antaño, si tenemos en cuenta la situación psico-sociológica y cultural, el ambiente vital en que viven los jóvenes, de donde salen los candidatos al sacerdocio (pues éstos son tomados de entre los hombres no caídos del cielo); una situación y un ambiente que dificultan su estar con el Señor, para lo cual necesitan ser ayudados por una persona experta en ello, con experiencia, que los acompañe guiándoles. En efecto, la dirección espiritual personalizada de los seminaristas es particularmente exigida hoy:

      Por la confusión en que viven los jóvenes, debido al eclipse de valores objetivos que sirvan de puntos firmes de referencia. Dicho con otras palabras: no es extraño que entre en el seminario gente con muy buena voluntad pero con ideas poco claras (por ejemplo, sobre el pecado, o sobre la oración, o sobre lo que es la Iglesia), y el director espiritual, en colaboración con los restantes formadores del seminario, tiene la importante tarea de ayudar personalmente a cada candidato a clarificar y purificar sus ideas en el plano espiritual y moral.
      Por el secularismo imperante (elevado a norma de vida) que hace que el criterio de las elecciones de la vida personal y colectiva ya no sea la Palabra de Dios (los valores cristianos). Por eso es necesario un “instructor”, un guía, un referente activo espiritual, y no un mero acompañante pasivo.
      Por la subjetividad de la que ya hemos hablado, que se manifiesta especialmente en las elecciones y en las actitudes cotidianas, ordinarias, hechas muchas veces con el criterio del capricho o del sentimiento, que acaba afectando a las elecciones y a las actitudes importantes, de fondo de la vida. Una subjetividad que puede expresarse en la búsqueda, en el plano espiritual y pastoral, de la “gratificación” inmediata, de aquellas experiencias que resultan agradables, postergando en cambio las difíciles y dolorosas; o también en confundir la libertad con el “sentir”, con el gusto, la apetencia; o que se manifiesta como una exigencia de querer verificar los “signos vocacionales” en términos de experiencia sensible, eludiendo el trabajo, la paciencia y la fatiga que supone el discernimiento espiritual; o como indecisión enfermiza, etc., etc. El director espiritual activo se necesita para depurar todo esto.

      En especial, la dirección espiritual personalizada es exigida hoy en día por la tendencia, podríamos decir casi connatural en los jóvenes, de prestar más atención a lo extraordinario que a lo ordinario, a lo vistoso y raro más que a lo común y habitual (por ejemplo, no se tiene inconveniente en dedicar una gran cantidad de tiempo y esfuerzo a preparar un encuentro o vigilia de oración para un grupo, y en cambio se descuida la oración diaria). De esta tendencia procede la dificultad que experimentan muchos jóvenes para conjugar el presente y las pequeñas decisiones presentes, que preparan sin darse cuenta el futuro, con su proyecto global de vida. Para salir de todo esto hace falta un guía, un entrenador espiritual.


      Por todas estas razones (y mucha más) la dirección espiritual personalizada de un seminarista es no sólo útil y recomendable, sino además necesaria y obligatoria, fundamental. No está de más recordar que la dirección espiritual de los candidatos al sacerdocio es un elemento institucional en su formación. La Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis de la Congregación para la Educación Católica, publicada en 1985, afirma en su nº 55 que la dirección espiritual personal no es simplemente aconsejada, sino oficialmente requerida a todo seminarista; no es sólo uno más de los medios útiles para su formación sino más bien un medio necesario, indispensable e ineludible. Hasta el punto que las Directrices sobre la preparación de los educadores en los seminarios, la definen como “un hecho esencialmente teologal y eclesial”, más que pedagógico o asistencial, que el dirigido debe vivir “como medio y estímulo para el propio camino de fe y de obediencia a la voluntad de Dios” (nº 61).

FUENTE:ALMUDI


29 de octubre de 2014

Carta de un seminarista con cáncer terminal a la mujer con el mismo mal que planea suicidarse

(ACI/EWTN Noticias).- Un seminarista espera ordenarse como diácono a comienzos de 2015 y como sacerdote en 2016, a pesar de que los médicos le pronosticaron apenas un año y medio de vida, en 2008. Ahora le envía un mensaje a una mujer que ha anunciado que se someterá al suicidio asistido el 1 de noviembre.

A Phillip Johnson, que tiene actualmente 30 años, le diagnosticaron cáncer cerebral de grado III, conocido como astrocitoma anaplásico, hace seis años, cuando servía como oficial de la marina estadounidense en el Golfo Pérsico.

"Recuerdo el momento en que vi las imágenes computarizadas de los escaneos cerebrales. Fui a la capilla de la base y caí al piso llorando. Le pregunté a Dios '¿por qué yo?'", escribió Johnson en una columna publicada el 22 de octubre, titulada "Querida Brittany: Nuestras vidas valen vivirlas, incluso con cáncer cerebral" para el sitio web de la Diócesis de Raleigh (Estados Unidos).

Johnson fue enviado a casa para radiación y quimioterapia y luego dado de alta de la marina, antes de entrar a formación para el sacerdocio, una llamada de la que dijo haberse dado cuenta desde los 19 años.

Incluso con tratamiento agresivo, la mayoría de investigación muestra que el promedio de tiempo de supervivencia para este tipo de cáncer es de 18 meses, dijo.

Citando a la mujer de 29 años que ha expresado en un video su decisión de morir por un suicidio asistido médico, Brittany Maynard, Johnson dijo que "que te digan que tienes ese tipo de línea de tiempo aún se siente como si fueras a morir mañana".

Después de consultar a sus médicos, Johnson entendió que "gradualmente perderé control de mis funciones corporales en una edad joven, desde parálisis a incontinencia, y es muy probable que mis facultades mentales también desaparecerán y me llevarán a confusión y alucinaciones antes de mi muerte".

Al igual que la mujer enferma terminal, él no quiere morir o "sufrir el probable resultado de esta enfermedad".

"Yo creo que nadie quiere morir de esta manera".

Sin embargo, Johnson cree que un sufrimiento así no disminuye su valor como persona. "Mi vida significa algo para mí, para Dios y para mi familia y amigos, y, salvo una recuperación milagrosa, continuará significando algo mucho después de que esté paralizado en una cama de hospital".

"Mi familia y amigos me aman por quien soy, no solo por los rasgos de personalidad que lentamente se irán si este tumor avanza y toma mi vida".

Johnson reconoce la tentación de Maynard de acabar con su vida "en sus propios términos". Él admitió que a veces deseó que el cáncer acabara con su vida rápidamente para terminar el sufrimiento, y que esperaba ser curado del cáncer por un milagro.

El haber recibido este tiempo adicional para vivir ha probado ahora ser un milagro en sí mismo, dijo Johnson. De hecho, ha "experimentado incontables milagros" a través de su enfermedad.

En su preparación para el sacerdocio, Johnson ha sido capaz de servir a otras personas con enfermedades terminales, y aprendió que "el sufrimiento y el dolor de corazón que es parte de la condición humana no tiene que ser desperdiciado e interrumpido por miedo o buscando control en una situación aparentemente incontrolable".

"Quizás este es el milagro más importante para mí".

Evitar el sufrimiento a todo costo, incluso a la expensa de la vida de uno, es una forma de tratar de ganar control "en medio de la confusión", pero ignora el valor redentor del sufrimiento.

"No buscamos el dolor por sí mismo, sino que nuestro sufrimiento puede tener gran significado si tratamos de unirlo a la Pasión de Cristo y ofrecerlo por la conversión o intenciones de otros".

Johnson dijo que al acabar su vida prematuramente, Maynard se perderá los "momentos más íntimos de su vida" a cambio de una opción más rápida "que se enfoca más en sí misma que en cualquier otro".

En su propia experiencia, el seminarista ha soportado tristeza, pero también ha experimentado periodos de "gran alegría".

"Aún me pongo triste. Aún lloro. Aún le ruego a Dios que me muestre Su voluntad a través de todo este sufrimiento y me permita ser Su sacerdote si es Su voluntad, pero sé que no estoy solo en mi sufrimiento", dijo, señalando el apoyo de su familia, amigos y de la Iglesia.

Johnson dijo que seguirá rezando por Maynard en su enfermedad, para que ella "entienda el amor que todos tenemos por ella antes de que acabe con su propia vida".

Si ella deja de lado la idea de suicidarse y escoge luchar contra la enfermedad, ella sería "un ejemplo increíble e inspiración para otros incontables en su situación".


"Ella ciertamente sería una inspiración para mí mientras continúo la lucha contra mi propio cáncer".


28 de octubre de 2014

La dirección espiritual del Seminarista: Crisis de la dirección espiritual

Por Miguel Navarro Sorní

Por otra parte, recuperar una sana concepción “directiva” del acompañamiento espiritual es necesario si tenemos en cuenta el rechazo de la autoridad y el secularismo que caracterizan nuestra cultura, así como el individualismo, el subjetivismo y la concepción “privada” de lo religioso que hoy imperan, especialmente entre los jóvenes (y los no tan jóvenes); elementos que son un obstáculo para el crecimiento de fe, y que en parte son los responsables de la crisis actual por la que atraviesa la dirección espiritual, incluso en los seminarios. No es esto algo baladí sino que tiene raíces muy profundas, que no se reducen a las causas culturales que acabo de citar, pues la crisis está motivada también por factores intra-eclesiales, en especial por la enfatización hasta lo exagerado (llegando a la tergiversación) de algunos elementos positivos que redescubrió y destacó con acierto el concilio Vaticano II, pero que fueron falseados después, como el sentido comunitario de la fe, que mal entendido por muchos les llevó a acusar a la dirección espiritual de ser un recurso intimista y elitista, que debía ser sustituido por otros medios como la dinámica de grupo. O la recuperación que operó el concilio de la espiritualidad de encarnación, que trata de encontrar a Dios en la vida ordinaria, transformándola según el Espíritu de Cristo; algo buenísimo que ha dado frutos muy valiosos en la Iglesia, pero que inexplicablemente produjo en otros un menosprecio de la dirección espiritual por considerarla afectada de “espiritualismo”, desencarnada, alejada de las realidades de este mundo. También colaboró al desprestigio de la dirección espiritual la acusación de favorecer la pasividad y el gregarismo espiritual. A ello habría que añadir la crisis del sacramento de la penitencia, tan ligado con la dirección espiritual, hasta el punto que a menudo la confesión se integraba dentro de la dirección, eran casi una misma cosa, lo cual ha hecho que la crisis de uno (el sacramento) produzca inevitablemente la crisis de la otra (la dirección).

      Por si fuera poco, este cúmulo de factores adversos hizo que muchos sacerdotes, sumidos en la inseguridad y la desorientación, en lugar de servirse de la crisis de la dirección espiritual para purificarla y renovarla, la dejaran de lado, desertando el ejercicio de un servicio que forma parte de su ministerio; o bien que llegaran al mismo resultado de descuidar la atención espiritual de los fieles por otro camino: a causa de las muchas tareas que tenían que asumir, al disminuir el número de sacerdotes, y al no encontrarse suficientemente preparados para tal menester. De manera que la crisis de la dirección espiritual es, en cierto modo, el reflejo de una crisis del sacerdocio.


27 de octubre de 2014

Despedida de Monseñor Carlos Osoro: Queridos seminaristas. Gracias por vuestra vida puesta al servicio del Evangelio.

HOMILÍA EN LA DESPEDIDA DE LA ARCHIDIÓCESIS DE VALENCIA

Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Palencia, Don Esteban; Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol, Don José.

Ilmo. Sr. Deán y Excmo. Cabildo Catedral; Ilmo. Sr. Vicario General. y miembros del Consejo episcopal y del colegio de consultores; Queridos hermanos sacerdotes y queridos diáconos.

Molt Honorable Sr. President de la Generalitat Valenciana; Molt Excelent Sr. President de les Corts Valencianes; Excma. Sra. Alcaldesa y distinguidas autoridades civiles, militares, académicas y judiciales. En su presencia saludo a todas las asociaciones y entidades civiles de Valencia. Saludo también a las Falleras Mayores de Valencia y a todo el mundo de las fallas.

Queridos seminaristas. Gracias por vuestra vida puesta al servicio del Evangelio.

Queridos miembros de la Vida Consagrada: religiosos, religiosas, miembros de institutos seculares, sociedades de vida apostólica, vírgenes consagradas.

Queridos y estimados laicos cristianos que sois mayoría en el Pueblo de Dios y que desde vuestras diversas formas de haceros presentes en el mundo me habéis ayudado a anunciar a Jesucristo: niños, jóvenes, ancianos, matrimonios, familias. A través de las familias núcleo esencial de la vida de un pueblo para hacer presente y futuro, educadores cristianos, instituciones educativas de la Iglesia, UCV presente hoy en el Excmo. Vice-gran Canciller y el Excmo. y Magnífico Sr. Rector, y los miembros del Patronato, vicerrectores, decanos, profesores, alumnos de la UCV que hoy se hacen también presentes.

Hermanos y hermanas todos en Nuestro Señor Jesucristo.

Doy gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo por estos años de gracia que han sido para mi vida el estar con vosotros en Valencia. ¡Qué fuerza ha tenido para todos vivir esa imagen misionera de la Iglesia, que desea llevar la noticia más importante a todos los hombres! Gracias a todos porque me habéis ayudado a que la Iglesia fuese reconocida como la "casa de la misericordia". Sí, esa casa en la que pueden ir todos los hombres y Dios extrae de cualquier situación en la que estén siempre un bien, tal y como nos decía San Juan Pablo II, cuando hablaba de que el amor misericordioso es ese amor que es capaz de extraer de cualquier situación de mal un bien. Y es que el amor y la gracia del Señor nos cambian el corazón y la existencia. Por eso, la Iglesia es casa de misericordia, es ese lugar en que se establece un diálogo entre la debilidad de los hombres y la paciencia de Dios que nos acoge, acompaña y nos ayuda a encontrar la buena noticia que tienen un rostro y un nombre: Jesucristo. ¡Qué fuerza tiene la Iglesia de Jesucristo cuando a quien entra en ella, en esta casa construida por Dios mismo, siente que le envuelve la misericordia de Dios y que le ilumina su existencia esa sabiduría que viene de la fe y del amor de un Dios vivo: Cristo muerto y resucitado, siempre presente en la Iglesia!



Hoy el Evangelio es claro, el Señor siempre invita a entrar a su viña. Hoy como siempre, nos dice el Señor a todos los hombres: "hijo, ve hoy a trabajar en la viña". Es verdad que la respuesta puede ser como la que el Señor nos dice en el Evangelio: "no quiero", pero se dio cuenta de lo que había en la viña y lo que recibía, y fue; pero también está la del otro que dice "voy Señor", pero no fue. Está claro que el que dijo esto se perdió algo maravilloso como es la plenitud de vida que da Jesucristo. Pero si os fijáis en la parábola el que no va representa al Pueblo de Israel, es decir, a los que oficialmente son creyentes y el que va representa a los publicanos y pecadores. ¿Qué nos quiere decir el Señor? Que a todos los hombres hay que invitarlos a la viña, es decir, a entrar en este mundo como discípulos del Señor, como hombres y mujeres que acogen la vida de Cristo y la ponen por obra. No nos quejemos. El cambio de las situaciones de este mundo vendrá cuando cambie nuestra vida si dejamos que entre en nosotros la vida de Cristo. Esto fue lo que hicieron los primeros cristianos, entendieron bien lo que el Señor nos sigue diciendo: "vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo".

¿Qué sucede cuando no somos sal o no somos luz? Traemos siempre la muerte, la nuestra y la de los demás. Por eso, hoy San Pablo en la carta a los Filipenses nos dice que tenemos que estar atentos a aprender la gramática de la vida cristiana: "si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir... No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás". Esto es lo que en estos casi seis años he querido daros de parte de Jesucristo Nuestro Señor. Que vuestra "gramática" siga siendo aquella que proviene de la gracia, del amor de Dios, del perdón, de la reconciliación, de la construcción, de la fraternidad, de vivir en misión, de ser testigos gozosos de la alegría del Evangelio con obras y palabras, de ser defensores de la vida siempre que se manifiesta plenamente en Jesucristo que nos dice: nadie puede decir que Jesús es Señor si da muerte a su hermano. Vivid con los sentimientos propios de Cristo: comprensión, compasión, cercanía, ternura, magnanimidad, solidaridad, consuelo, esperanza, coraje para perseverar en el camino del Señor.

Mirad, la novedad cristiana es Cristo mismo. Empeñaos en conocerlo y darlo a conocer. Él es la salvación y la vida. Sed cristianos a tiempo completo: ello significa que no sois cristianos sentados reflejándoos en la fe o discutiendo sobre la fe en teoría, salid de vosotros mismos, tomad con valentía la cruz, y marchad por las calles compartiendo la alegría del Evangelio. Hemos sido ungidos para ungir. Estamos llamados a acoger y servir e ir a todas las fronteras que existan, allí donde están los pobres reales y, como me decía a mí la Madre Mercedes Cabeza, fundadora de las Misioneras del Sagrado Corazón, y que está en proceso de canonización, y a quien dirigí durante quince años: "Don Carlos sabe Vd. Que estoy con los pobres de solemnidad siempre, pero al final de mi vida, compruebo que el más pobre de los pobres es quién no conoce a Dios. Hay que ir a buscarlos donde estén".

Pero hay, como Jesucristo, el Dios-Amor, que "a pesar de su condición divina,... se despojó de su rango", se hizo el más pequeño para que todos pudieran acercarse a Él, se hizo Amor. Y es que así quiso destruir los ídolos que convertimos en dioses: poder, dinero, corrupción, "carrerismo", egoísmo, indiferencia, en definitiva, vivir con el espíritu del mundo, que hace imposible hacer un mundo mejor.

Dejémonos abrazar por el Señor. Como nos ha dicho el profeta Ezequiel: "cuando el justo se aparta de la justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió". No queremos apartarnos de la Justicia que es el mismo Jesucristo. Este momento de la historia es cuando más hay que subrayar que la paciencia de Dios debe encontrar en nosotros la valentía de volver a Él, sea cual sea el error o el pecado que haya en nuestra vida: la luz del amor puede iluminar los interrogantes de nuestro tiempo en cuanto a la verdad del hombre y de su vida. La verdad de un amor no se impone con la violencia, no aplasta a la persona, al contario, llega al corazón; la fe no es intransigente, crece cuando respeta al otro, no es arrogante. La fe no nos hace intolerantes, su seguridad, la que ella nos da, nos pone en el camino y hace posible el testimonio y el diálogo.

Os invito a hacer la revolución de la libertad: "ya no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia (cf. Rom 6, 14). El Bautismo nos ha dado la vida de Cristo, verdadera revolución, ha transformado radicalmente nuestra vida. Es el cambio más grande que se puede dar en la historia de la humanidad, nos cambia el corazón. Os invito a vivir en esta revolución, para ello sabed que caminar desde Cristo supone:

Tener familiaridad con Él: permanecer en mi amor, unidos a Él, dentro de Él y con Él, hablando con Él.

Imitarlo en salir de sí e ir al encuentro del otro, quien pone a Cristo en el centro de su vidas se descentra, va al encuentro del otro.

No tengamos miedo de ir con Él a todas las periferias existenciales, leed el libro de Jonás que es muy breve. En él se nos invita a desterrar los miedos, Dios no tiene miedos y tenemos la vida misma de Dios que nos ha regalado Jesucristo.

Vamos a encontrarnos con el Señor en el misterio de la Eucaristía, vamos a entrar en comunión con Él, pero antes dejadme decir esto:

Gracias a los sacerdotes. El Obispo sabe que tiene que ser para ellos padre, hermano y amigo. Me he encontrado aquí en Valencia con verdaderos hijos, verdaderos hermano y verdaderos amigos. Perdonadme si es que vosotros no encontrasteis siempre al padre, hermano y amigo.

Gracias a los seminaristas: es verdad, tengo que confesarlo, habéis sido mi predilección y tenía puestas muchas esperanzas en vosotros, os quiero mucho, es como ese padre que está orgulloso de sus hijos, he vivido cada momento de vuestra vida, cuando estabais mal para alentaros y cuando estabais bien para alegrarme con vosotros. Vuestra vida ha sido mi vida. Gracias. Estoy seguro que las seguiréis teniendo a través del nuevo padre y pastor que viene a Valencia.

Gracias a la Vida Consagrada, he encontrado en vuestra respuesta a Dios, total y definitiva, incondicional y apasionada, hermanos y hermanas que me habéis ayudado a vivir más y mejor mi ministerio. ¡Qué testimonio más precioso y generoso, habéis sido y sois un signo elocuente de la presencia del Reino de Dios para el mundo de hoy! Ánimo, sed valientes, os acompañaré y alentaré siempre.

Gracias a los jóvenes, ¡que valor habéis tenido para estar a mi lado y ayudarme a anunciar el Evangelio y a hacer presente a Jesucristo! Construid la vida sobre Cristo, fundad sobre su voluntad todos vuestros deseos, expectativas, sueños y proyectos. Seguid diciéndoos a vosotros mismos, a la familia, a los amigos, al mundo entero y por supuesto a Cristo: "Señor, en la vida no quiero hacer nada contra ti, porque tu sabes lo que es mejor para mí. Sólo tú tienes palabras de vida eterna". No tengáis miedo a apostar por Cristo. Tened siempre nostalgia de Cristo, revelación auténtica de qué, quien y debe hacer el ser humano.

Gracias a las familias cristianas. Como la Familia de Nazaret, sed escuela de sabiduría que educa a todos los miembros en las virtudes que llevan a la felicidad auténtica y duradera. Seguid el plan que Dios hizo para el matrimonio y la familia. La familia diseñada por Dios y revelada plenamente en su esencia en Cristo, es la base de la sociedad.

Gracias a los ancianos por regalarnos vuestra sabiduría que la experiencia y los años, unidos al Señor, os ha dado y nos la habéis puesto en nuestras manos.

Gracias a los enfermos que con vuestra cruz me habéis ayudado a ver como habéis encontrado en Jesús apoyo y consuelo, aliento, para no perder la esperanza y la confianza y ofrecer vuestro dolor y limitación para que a los hombres llegase la vida de Jesucristo.

Gracias a todas las entidades sociales, civiles, culturales y educativas. No olvidéis que existís para servir. Antes he saludado a la UCV, pero no quiero olvidar a la Facultad de Teología y a los colegios diocesanos. ¡Seguid trabajando!

Y por último sintetizo las gracias en quienes mas directamente me han aguantado estos casi seis años: Don Vicente Fontestad, el Vicario General; Don Álvaro Almenar, mi Secretario que además ha vivido conmigo; el Canciller Secretario, Don Jorge Miró; el Rector y formadores del Seminario de Moncada (D. Fernando, D. Sergio, Don Francisco y Don Juan); el Rector y formadores del Colegio de la Presentación-Santo Tomás de Villanueva, D. José Máximo, D. José Soler (mi confesor) y demás formadores ; al Rector y los formadores del Real Colegio del Corpus Christi-Patriarca, D. Juan José Garrido; a la gente que más ceca de mí ha estado en el arzobispado, especialmente al equipo de secretaria particular, de la vivienda y a don José Fernando y D. Alfonso que me han acompañado conduciendo el coche con mis horarios, que como dice el profeta, transcribiendo sus palabras: "mis caminos no son vuestros caminos", yo tendría que decir: mis horas no son vuestras horas.

Gracias a todos vosotros. Y para que esta acción de gracias sea verdadera, todo lo ponemos en Jesucristo, que es el que supo dar gracias de verdad a Dios, siendo Dios se hizo hombre. A Él nos unimos en la Eucaristía.


Me despido parafraseando al Papa Juan Pablo II en su última visita a España en el año 2003: "Con gran afecto os digo, como en la primera vez: ¡Hasta siempre Valencia! ¡Hasta siempre, tierra de María!, os llevo a todos en mi corazón".


23 de octubre de 2014

La dirección espiritual del Seminarista I: Naturaleza

Por Miguel Navarro Sorní

Foto del portal Seminario compostelano
Ante todo pido disculpas por hablarles de un argumento que no domino teóricamente, pues no soy doctor en teología espiritual, sino en Historia Eclesiástica. Si puedo hablar con un mínimo de conocimiento del tema es debido a mi corta experiencia como director espiritual de un curso de teólogos (y de eso hace ya muchos años); y también debido a mi condición de colegial perpetuo del Colegio Seminario de Corpus Christi, lo cual me obliga a estar en contacto directo con los seminaristas, como formador suyo, además del trato que desde hace veinte años tengo con los mismos por ser profesor de la Facultad de Teología, (y aunque parezca que esto no tiene nada que ver con la dirección espiritual, les aseguro que dando una clase y conviviendo con los seminaristas, sin querer, también se hace en cierto modo dirección espiritual). Por tanto mi conocimiento del tema es más experiencial que propiamente intelectual o “profesional”.

      Dado el poco tiempo de que dispongo, me limitaré a dar algunas indicaciones sobre el tema a la luz de los últimos documentos magisteriales (aunque no los cite expresamente), en especial la Exhortación Apostólica postsinodal de Juan Pablo II Pastores dabo vobis[1], y de mi propia experiencia. Indicaciones que en ningún modo pretenden ser exhaustivas, ni ofrecer una visión completa del argumento.

La dirección espiritual: naturaleza de la misma

      En primer lugar, conviene que aclaremos qué entendemos por “dirección espiritual”, ya que ningún documento magisterial contiene una definición completa de la misma, sólo dan algunas referencias sobre su naturaleza y sus funciones.

      A mi juicio se trata de un método, medio o recurso pastoral consistente en la ayuda que una persona  con capacidad y disponibilidad para ello presta a otra en el campo espiritual, y que se concreta en el guiarla y orientarla en el camino de conversión interior, de santidad para acercarla libremente a Dios, ayudándole a conseguirlo mediante un cuidadoso ejercicio de discernimiento espiritual que le permita descubrir y cumplir la voluntad divina en lo cotidiano.

      Por lo que se refiere a la dirección espiritual en el seminario esta ayuda busca en especial que los seminaristas crezcan humana y espiritualmente, a fin de que adquieran la certeza de su vocación, alcancen la madurez humana, moral y espiritual requerida por el ministerio sacerdotal y consigan con fruto algunos fines específicos de su formación (sobre todo la identificación vital con Cristo buen Pastor y el discernimiento y educación de los afectos para poder abrazar el celibato).

      Ahora bien, debemos eliminar del término “dirección” toda idea de “dirigismo”, de autoritarismo, imposición o coacción (aspectos negativos en los que a veces se ha caído, y que en gran medida son la causa de que en la actualidad muchos cristianos e incluso sacerdotes miren con recelo o rechacen este tradicional y valioso método de crecimiento espiritual, avalado por una larga y fecunda experiencia en la Iglesia). Al contrario, la dirección espiritual es una ayuda que se presta en un clima de encuentro interpersonal, de diálogo espiritual o coloquio de fe, un encuentro a través del cual se busca estimular los dinamismos interiores del dirigido a fin de propiciar que escuche y secunde personalmente las mociones del Espíritu Santo, que en el fondo es el verdadero director espiritual.


      Así entendida la dirección espiritual, personalmente (sobre todo cuando se trata de ejercerla con candidatos al sacerdocio) prefiero utilizar la expresión “dirección espiritual” más que “acompañamiento espiritual”, aunque esta última esté más de moda, suene mejor y sea políticamente correcta. Y lo prefiero aun siendo consciente de que el término “acompañamiento” presenta muchos aspectos positivos (de libertad, de respeto, de no intervención “directiva”, etc.), aunque también negativos como el riesgo de caer en una funesta pasividad y el pecar de cierta ingenuidad “roussoniana”, de un “buenismo” que puede acabar haciendo inoperante el mismo acompañamiento. Y lo prefiero (repito) porque “dirección espiritual” destaca un aspecto que a mi entender es muy importante cuando se trata del acompañamiento espiritual de seminaristas o de posibles vocaciones a la vida sacerdotal (o consagrada), como es el papel directivo del guía espiritual, que precisamente es un “guía”, tiene una función activa en la relación con la persona acompañada, la cual se encuentra en periodo de formación y necesita ser guiada, dirigida, orientada, de modo respetuoso y dialogante. Por ello, los documentos del Magisterio también utilizan más esta expresión y consideran la dirección espiritual personalizada un elemento importante y esencial en la formación de los futuros sacerdotes.

Fuente Almudi!


22 de octubre de 2014

Aumenta el número de sacerdote en el mundo, disminuye el número de seminaristas!

Publicado por Vocación y Actualidad

El pasado domingo 19 de octubre hemos celebrado en toda la Iglesia el DOMUND con el tema: Renace la alegría. En ocasión del DOMUND la Congregación para la evangelización de los Pueblos ha presentado su informe anual de las estadísticas de la Iglesia Católica en el mundo. El informe estadístico revela (en primera instancia) el potencial de la Iglesia Católica en el mundo, en lo que respecta al número de sus miembros, sus estructuras pastorales, las diversas actividades que conciernen al campo sanitario, asistencial y educativo.

El ligero aumento de sacerdotes es notable y esperanzador, sin embargo, el número de seminaristas mayores disminuye. También, es notable el ligero aumento de religiosos no sacerdotes. Es de lamentar la pérdida (secularización) de un número considerable de religiosas en Europa y América, y  es de agradecer el aumento de vocaciones religiosas en África y Asia.


1. Población mundial

            A día 31 de diciembre de 2012 la población mundial era igual a 7.023.377.000 personas, con un aumento de 90.067.000 unidades  respecto al año anterior. El aumento global este año también incluye a todos los continentes: los aumentos más consistente, una vez más, son en Asia (+51.473.000) y África (+26.664.000), seguidos por América (+8.639.000), Europa (+2.977.000) y Oceanía (+314.000).

 2. Número de  católicos

En la misma fecha del 31 de diciembre de 2012 el número de católicos era igual a 1.228.621.000 unidades con un aumento total de 15.030.00 personas con respecto al año anterior. El aumento interesa a todos los continentes y el más marcado es América (+6.509.000) y África (+4.920.000), seguidos por Asia (+2.403.000), Europa (+1.122.000) y Oceanía (+76.000).
El porcentaje de los católicos ha disminuido ligeramente de un  0,01%, situándole al 17,49%. Con respecto a los continentes, se han registrado aumentos en África (+ 0,12) y Asia (+ 0,01) las disminuciones se refieren a Europa (-0,01) y Oceanía (-0,02), África permanece estable.


3. Habitantes y católicos por sacerdote

El número de los habitantes por sacerdote ha aumentado este año, complesivamente de 178 unidades, alcanzando la cuota de  13.572. La distribución por continentes ve incrementos, como el año precedente, en América (+76), Europa (+63) y Oceanía (+199); disminuciones en África (-49) y Asia (-365).
El número de católicos por sacerdote ha aumentado complesivamente de 29 unidades, alcanzando el número de 2.965. Se registran aumentos en América (+56), Europa (+17) y Oceanía (+50), disminuciones en Asia (-12) y África (-11).

4. Circunscripciones eclesiásticas y estaciones misioneras

            Las circunscripciones eclesiásticas son 2 más con respecto al año precedente, llegando a 2.981,  con nuevas circunscripciones creadas en África (+2) y América (+1),y una disminución en Asia (-1). Las estaciones misioneras con sacerdote residente son complesivamente 1.847 (65 más con respecto al año anterior) y registran aumentos en América (+31), Asia (+51) y Oceanía (+11);  disminuciones en África (-23) y Europa (-5). Las estaciones misioneras sin sacerdote residente también han disminuido este año de 658 unidades,alcanzando el número de 130.795. Aumentan en África (+1.152) y Asia (+433), mientras disminuyen en América (-2.038), Europa (-4) y Oceanía (-201).

5. Obispos

El número de los Obispos en el mundo ha aumentado de 1 sola unidad, alcanzando el número de 5.133. Se confirma la situación de los últimos años: aumentan los obispos diocesanos mientras que los religiosos disminuyen. Los Obispos diocesanos son 3.917 (11 más), mientras que los Obispos religiosos son 1.216 (7 menos).  El aumento de los Obispos diocesanos se refiere a: América (+13), Asia (+6) y Oceanía (+2), mientras la disminución se produce en África (-2) y Europa (-8). Los Obispos religiosos aumentan solo en Europa (+4), mientras disminuyen en África (-2), América (-8), Asia (-3) y Oceanía (-1).

6. Sacerdotes

El número total de sacerdotes en el mundo ha aumentado de 895 unidades con respecto al año anterior, alcanzando una cuota de 414.313. Se señala una vez más una disminución notable en Europa (- 1.375) y en una medida más leve en América (-90) y Oceanía (-80), mientras que los aumentos se dan en  África (+1.076) y Asia (+1.364). Los sacerdotes diocesanos en el mundo han aumentado globalmente de 1.215  unidades, alcanzando el número de 279.561, con aumentos en África (+907), América (+387) y Asia (+596),  y disminuciones, también este año, en Europa (-633) y Oceanía (-42). os sacerdotes religiosos han disminuido en total en 320 unidades y son 134.752.  Señalan un aumento, consolidando la tendencia de los últimos años África (+169) y Asia (+768), mientras las disminuciones afectan a América (-477), Europa (-742) y Oceanía (-38).

7. Diáconos permanentes

            Los diáconos permanentes en el mundo han aumentados de 1.190 unidades, alcanzando el número de 42.104. l aumento más consistente se confirma una vez más en América (+938) y en Europa (+307), mientras disminuyen  en África (-2), Asia (-37) y Oceanía (-16).
Los diáconos permanentes diocesanos en el mundo son  41.566, con un aumento total de 1.296 unidades. Crecen en América (+965), Europa (+348), Oceanía (+11), disminuyen en África (-2) y Asia (-26).  Los diáconos permanentes religiosos son 538, disminuyendo de 106  unidades con respecto al año anterior, disminuyen en todos los continentes: América (-27), Asia (-11), Europa (-41), Oceanía (-27). Sin variaciones en África.

8. Religiosos y religiosas

Los religiosos no sacerdotes han aumentado también este año, globalmente de 229 unidades llegando al número de 55.314. Los aumentos se registran en África  (+53), Asia (+138), Europa (+137)y Oceanía (+81), la única disminución es en América (-180). Este año también se confirma la tendencia a la disminución global de las religiosas, que este año ha sido aún más marcado (–10.677), llegando en total al número de 702.529. Los aumentos son, otra vez, en África (+727) y Asia (+2.167),  las disminuciones en América (–4.288), Europa (-9.051) y Oceanía (–232).
        

            9. Institutos seculares

            Los miembros de los Institutos seculares masculinos son en total 711, con un aumento global de 58 unidades.  A nivel continental crecen todos los continentes: África (+2), América (+28), Asia (+21), Europa (+7),  queda sin variaciones Oceanía.
 Los miembros de los Institutos seculares femeninos han crecido  complesivamente de 138 unidades,  por un total  24.702 miembros. Aumentando en África  (+37), América (+225) y Asia (+74) mientras disminuyen en Europa (-196) y Oceanía (-2). 

10. Misioneros laicos y catequistas

El número de Misioneros laicos en el mundo es de 362.488 unidades, con una disminución global de 19.234 unidades y aumentos por continentes en África (+324) y Europa (+71). Disminuciones en África (-578), América (-18.794) y Oceanía (-257).
Los Catequistas en el mundo han aumentado en total en 45.408 unidades, llegando a la cifra de 3.170.643. El único aumento consistente se registra en Asia (+61.913), mientras las disminuciones afectan a todos los demás continentes: África (-7.254), América (-4.090), Europa (-4.341), Oceanía (-820).

11. Seminaristas mayores

El número de seminaristas mayores, diocesanos y religiosos, han disminuido este año globalmente de 565 candidatos al sacerdocio, que han alcanzado el número de 120.051. Los aumentos, como ya ha ocurrido en los años anteriores, se han registrado en África (+245), en Asia (+179) y también este año en Oceanía (+3), mientras disminuyen en América (-624) y una vez más en Europa (-368).

Los seminaristas mayores diocesanos son 71.989 (-288 con respecto al año anterior) y los religiosos 48.062 (-277). Los seminaristas diocesanos aumentan en África (+330), mientras las disminuciones son en América (-278), Asia (-11), Europa (-306) y Oceanía (-23). Los seminaristas mayores religiosos aumentan en Asia (+190) y Oceanía (+26), mientras las disminuciones son en África (-85), América (-346), Europa (-62).

12. Seminaristas menores

El número total de seminaristas menores, diocesanos y religiosos, ha aumentado en 173 unidades, alcanzando el número de  102.703. Han aumentados complesivamente en América (+68) y Asia (+381), mientras las disminuciones son en África (-161), Europa (-97) y Oceanía (-18).

Los seminaristas menores diocesanos son 79.954 (+604) y los religiosos 22.749 (-431). Para los seminaristas diocesanos la disminución se registra en Europa (-211) y Oceanía (-13),  mientras crecen también este año en África (+278), América (+196), Asia (+354). En cambio los seminaristas religiosos están en crecimiento Asia (+27) y Europa (+114), mientras disminuyen en África (-439), América (-128), Oceanía (-5).

13. Institutos de instrucción y educación

En el campo de la instrucción y la educación la Iglesia administra en el mundo 71.188 escuelas infantiles frecuentadas por 6.728.670 alumnos; 95.246 escuelas primarias con 32.299.669 alumnos; 43.783 institutos secundarios con 18.869.237 alumnos. Además sigue a 2.381.337 alumnos de las escuelas superiores y a 3.103.072 estudiantes universitarios.

14. Institutos sanitarios, de beneficencia y asistencia

Los institutos de beneficencia y asistencia administrados en el mundo por la Iglesia son en total:  115.352 y engloban: 5.167  hospitales (-268 respecto al año anterior) con mayor presencia en  América (1.493) y África (1.298); 17.322 dispensarios (-202),  la mayor parte en África (5.256), América (5.137) y Asia (3.760); 648 leproserías (+81) distribuidas principalmente en Asia (322) y África (229); 15.699 (-85) casas para ancianos, enfermos crónicos y minusválidos la mayor parte en Europa  (8.200) y América (3.815); 10.124 orfanatos  (-410) en su mayoría en Asia (3.980); 11.596 (+4) guarderías; 14.744 consultorios matrimoniales (-264) distribuidos en gran parte en América (5.636) y Europa (6.173); 3.663 centros de educación o reeducación social y 36.389 instituciones de otros tipos.


15. Circunscripciones eclesiásticas dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos

Las circunscripciones eclesiásticas dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (Cep) a fecha del 8 de octubre de 2014 son en total 1.109, con un aumento de 1 circunscripción con respecto al año anterior (en África).  La mayor parte de las circunscripciones eclesiásticas dependientes de Propaganda Fide se encuentran en África (507) y en Asia (476). Seguidas de América (80) y Oceanía (46).



20 de octubre de 2014

No se llega a ser sacerdote solo! Algunos elementos importantes para estos años en los que os encontráis en camino.


¡Hola hermanos del camino! Saben, hace cuatro años (18 de octubre del 2010) el Papa Emérito Benedicto XVI nos había regalado a todos los seminaristas una Carta preciosa que nos daba las pistas necesarias para vivir al máximo esta etapa del Seminario. No olvidemos incluirnos en nuestro proyecto de vida. Quiero iniciar mi colaboración con ustedes recordando los puntos imprescindibles a considerar para vivir una formación plena y feliz, y lo que a partir de ellos podemos hacer para que esta carta sea nuestro manual de actitudes:

1. Ser un hombre de Dios. La oración es el centro vital del sacerdocio. Desde ahora tenemos la necesidad de programar un horario para orar ante el Santísimo y ante María, pidiéndoles la vocación, la pureza del corazón, orando por mí, por los que me rodean, por cuantos me piden una oración. La oración irradia alegría a nuestro día.

2. Vida eucarística. Vive cada misa como si fuera única. Hay que evitar el sueño,  la plática y los distractores. Atentos siempre a la Palabra divina para conocer cuál es la voluntad de Dios para ese día. Comulga, y no lo hagas por miedo a quedarte sentado y que los demás murmuren sobre ti, ni mucho menos para impactar a los padres formadores con una imagen que al final resulta falsa.

3. Acercamiento al Sacramento de la Penitencia. Hay que confesarse con regularidad y en los momentos precisos, nunca para que sólo nos vea el formador sino para estar bien con Dios, que es donde depende la tranquilidad y la felicidad. Esto nos lleva a que el trato con el Director Espiritual debe ser asiduo, abriéndole tu corazón sin miedo ya que él te ayudará, en primer lugar, a vivir feliz tu vida de formación.  

4. Piedad popular. Somos hijos de una cultura, y hay quienes dejan de lado sus raíces y lo que han recibido de la piedad de su pueblo y familia, sea por pena o por burla de los demás, nunca debemos dejar de identificarnos con el lugar que nos vio nacer.

5. Estudio. Entrégate plenamente al estudio: en tiempo de estudio, a estudiar. Nada de querer dar una miradita rápida a facebook o a otras páginas de ocio porque ahí acaba toda buena intención. Guarda el celular y apaga toda distracción. Elabora síntesis de tus materias del día y estudia sin esperar un día antes del examen. Aventaja tus tareas evitando que se junten al final.

6. Maduración humana. Entrégate de lleno a tus apostolados y servicios en la comunidad; relaciónate con las personas de tus pastorales, conócelas y sé creativo y eficiente en lo que te toca realizar, para que puedas ir perfilándote en una vivencia futura del celibato. Habla con tu director espiritual si al respecto hay problemas para que te apoye en encontrar soluciones.  


7. Convivencia fraterna. Convive con todos, da el saludo y la sonrisa a todos sin importar a quién. No busques el aislamiento; ayuda a los demás en sus labores y estarás viviendo con plenitud tu vida seminarística, que siempre se plenifica en la medida en que hay donación hacia los demás.  



 José Natanael Torres García
III de Teología
Seminario Diocesano de la Inmaculada Concepción
Diócesis de Celaya


17 de octubre de 2014

Los formadores y el proceso de in/madurez afectiva del formando

Por Luis Alva

Se parte del supuesto de que los educadores deben estar convenientemente preparados para llevar adelante este tipo de formación. Sin embargo, se señala brevemente algunos elementos de esta formación o algunas cualidades personales del formador que permiten al formando lograr una madurez afectiva.

En el proceso formativo es necesaria e indispensable la relación cualificada del educador con el formando. Es propio de un educador capacitado el acoger y comprender al individuo, su historia, sus problemas, su inmadurez afectiva, su inconsciente[1]. «Solamente en el contexto de libertad y gratuidad interpersonales, como se dan en la relación individual, es posible un sondeo serio de  las experiencias personales y de la vivencia profunda»[2].  La relación personal resulta eficaz cuando el formador ha alcanzado un cierto nivel personal de madurez afectiva, que le facilita vivir serenamente su celibato como motivo central, que le permite testimoniar que el motivo por el que ha renunciado al amor profundamente atractivo de una criatura es muy satisfactorio para su corazón. Es en parte la condición básica reconocida desde siempre por el magisterio y por las ciencias de la formación. En este caso no le está permitido a nadie trampear[3]. Junto a esta condición fundamental de la relación, existen otras.

El formador debe ser capaz de reconocer las áreas menos fuertes y menos libres de su personalidad y de su afectividad, con el fin de evitar que se proyecten en el joven al que dirige, cosa especialmente grave (la formación se convierte en de-formación) y con el fin también de no caer en las trampas de demandas infantiles o adolescentes que el mismo joven -tal vez inconscientemente- podría tenderle[4].

Un educador debe saber discernir también la presencia de conflictos y la inmadurez afectiva del otro. No es suficiente observar la conducta exterior, como tampoco basta esperar a que sea el otro quien revele su problema (tal vez alguno no lo haga nunca); tampoco basta con contentarse con lo que el otro dice de sí (la mejor veracidad no basta para ser veraces), sobre todo cuando el joven afirma vivir sin problemas. Por lo tanto, el educador tiene que percibir, más allá de las conductas observables, las motivaciones más profundas, las necesidades dominantes, las tensiones desconocidas, etc.[5].

Pero todo esto serviría de poco si el educador no está en condiciones de ayudar a la persona a que descubra su propia inmadurez afectiva, sus raíces y consecuencias. El camino formativo debe llevar al sujeto a elegir un método que le ayude a conocerse, a comprender de dónde vienen ciertos estados de ánimo, determinados impulsos, las dificultades para vivir la soledad y el celibato, teniendo siempre bien presente las dos características de la energía sexual[6].

Además, se le pide al formador que ayude al joven a resolver sus dificultades de naturaleza afectiva, a que asuma en sus relaciones un comportamiento distinto, más consciente y responsable, que sea cada vez menos independiente y más libre para amar a Dios y a los otros, como lo requiere una vida de celibato. Tampoco se trata, de resolver y de superar todas las inconsistencias (traumas con grandes raíces), sino de mostrar un método mediante el cual el joven pueda asumir responsablemente una postura más libre y adulta frente a los problemas[7].

Finalmente, en relación a lo expuesto anteriormente se afirma junto a Cencini que «el formador deberá estar en condiciones no sólo de realizar la pars destruens, eliminando las inconsistencias, sino también la construens, ayudando al joven a que edifique su vida afectiva sobre bases nuevas»[8]. Es por ello que, «los formadores no deben ser guardianes de la sexualidad o no deben presentar esta última como un límite a reprimir. Se trata simplemente de formar ministros responsables de la elección que hacen, prestos a darse enteramente al proyecto de Cristo»[9].

[1] Cf. Amadeo Cencini, Por amor, con amor, en el amor, 114.
[2] L. Serenta, Direzione spirituale e comunicazione della fede oggi, en L. Serentha-G. Moioli-R Corti, La direzione spirituale oggi, Milano 1982, 40, en Ibid., 114.
[3] Cf. Ibid., 116.
[4] Cf. Ibid.
[5] Cf. Ibid.
[6] Cf. Ibid., 117
[7] Cf. Ibid.
[8] Ibid., 118.
[9] Óscar Rodríguez Maradiaga, «Perfil de un ministro que responda a las exigencias de nuestra época», 502.




16 de octubre de 2014

Seminaristas de La Serena regresan renovados tras Encuentro Nacional

Con la alegría de vivir una jornada que les permitió reafirmar su vocación en camino al sacerdocio, a ejemplo de Jesús el Buen Pastor, regresaron los seminaristas de La Serena, tras participar del Tercer Encuentro Nacional de Seminaristas de Chile, en Punta de Tralca.

Este encuentro se lleva a cabo cada siete años y participan todos los seminaristas que se forman para la vida sacerdotal diocesana, como es el caso del Seminario Santo Cura de Ars de la Arquidiócesis de La Serena, ocasión en que celebran juntos la Eucaristía, comparten experiencias respecto de su formación y también actividades recreativas, a fin de crear lazos de fraternidad, en vistas al futuro presbiterio que formarán cuando sean sacerdotes.

Luis Díaz, seminarista de primer año de Teología, dijo que “durante el transcurso del encuentro pudimos compartir en un ambiente de alegría y de comunión, de confianza y espontaneidad entre todos los seminaristas, tanto en los momentos de oración y de reflexión, como también en las instancias de compartir la mesa en los desayunos y almuerzos. Nos hace a la vez poder reafirmar y reavivar este hermoso llamado a la vida sacerdotal”.

En tanto para Cristian Sánchez, seminarista de cuarto año de Teología y representante del Seminario Santo Cura de Ars en la comisión organizadora, esta jornada “fue un espacio privilegiado de gratitud y encuentro con otros que compartimos el mismo llamado”.

Por su parte, Juan Valdivia, seminarista de tercer año de Teología, comentó que “fue un hermoso encuentro de todos aquellos hermanos que comparten junto a nosotros una hermosa y misma vocación a la santidad en el sacerdocio. Es el futuro clero nacional, el cual hará cabeza en nombre de Cristo y por medio del servicio en todas las comunidades cristianas de nuestro país”.


El Nuncio Apostólico, Mons. Ivo Scapolo; el Obispo de Valparaíso, Mons. Gonzalo Duarte y el Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo, celebraron la Eucaristía con los seminaristas durante este Encuentro, invitándolos a vivir a futuro su sacerdocio como un servicio que se fundamenta en el Amor.  


13 de octubre de 2014

Se realizó Eucaristía por Encuentro Nacional de Seminaristas Diocesanos

Seminaristas de los siete Seminarios Diocesanos de nuestro país se trasladaron a la Iglesia Catedral de Valparaíso para vivir una Eucaristía que fue presidida por Mons. Gonzalo Duarte, Obispo de Valparaíso. En ella también estuvieron presentes Mons. Javier Prado, Obispo Emérito de Rancagua, Rectores y Formadores de los Seminarios Diocesanos.

En su homilía, Mons. Gonzalo Duarte señaló que al final de nuestra vida Dios nos juzgará por el amor. “Es incomprensible la vocación a la vida consagrada sin un amor inmenso; amor que se manifiesta en la entrega de todo nuestro ser. Queremos entregarnos al Señor con un amor muy grande”.

“Tenemos que tomar conciencia que los amores nunca están en un mismo nivel. El amor que no se cuida se descuida. El amor que no crece se está debilitando. Tenemos que ser realistas, todas las vocaciones pasan por momentos difíciles, de crisis. Lo propio de toda persona es pasar por una crisis y ahí es donde debemos recurrir al amor del Señor en la oración, en la Eucaristía”.

Mons. Duarte instó a los seminaristas a que en los momentos de crisis recurran a su director espiritual, a sus amigos. “En nuestra vida es muy importante tener un amigo o grupo de amigos para compartir todo. Y también un padre espiritual con el cual compartir todo. Digo todo. Cuando tenemos dudas o algo no nos gusta es cuando debemos profundizar nuestro amor a Dios y decirle tú lo sabes todos, tú sabes que te amo y él te dirá apacienta mis ovejas”

Finalizó su homilía pidiéndole a la Virgen Santísima que ella como nuestra madre los acompañe en su camino vocacional. Además, agradeció a la OSCHI, Organización de Seminarios de Chile, a los Rectores y Formadores de los seminarios y a todos quienes han ayudado a organizar este encuentro.

Encuentro Nacional de Seminaristas Diocesanos

Los Seminaristas pertenecientes a los siete Seminarios Diocesanos de nuestro país desde el jueves 9 de octubre están participando en el Encuentro Nacional de Seminaristas que se realiza cada 7 años en la Diócesis de Valparaíso.

Actualmente en Chile existen siete Seminarios: Pontificio Seminario Mayor de los Santos Ángeles Custodios, Arquidiócesis de Santiago; Pontificio Seminario Mayor San Rafael, Diócesis de Valparaíso; Seminario Conciliar Mayor Santo Cura de Ars, Arquidiócesis de la Serena; Seminario Mayor San Pedro Apóstol, Diócesis de San Bernardo; Seminario San Pablo de Rauquén, Diócesis de Talca; Seminario Mayor San Fidel de la Diócesis de Villarrica y Seminario Metropolitano de la Santísima Concepción, Arquidiócesis de Concepción. En ellos hay 156 Seminaristas y 21 Formadores.

El encuentro finalizará mañana Domingo 12 de octubre a las 13:00 horas y su objetivo es crear lazos de fraternidad entre los Seminaristas, en vistas al futuro presbiterio que formarán cuando sean sacerdotes.